La Prensa
El zambullidor del lago Titicaca halla la muerte mientras busca comida. Se sumerge en las frías aguas donde sus desarrolladas patas lo impulsan hasta atrapar sus bocados preferidos: ispis y karachis. Pero, en medio de ese singular baile acuático, cae en las trampas de los pescadores. Las redes no le permiten volver a la superficie y perece ahogado.

Así se merma cada vez más la escasa población de estas aves que son endémicas, o sea, propias de este reservorio hídrico binacional, así como en el lago orureño Poopó y la cuenca del río Desaguadero que fluye por los territorios peruanos y bolivianos.  Sigue:

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